Y Afri cambió

¿Puede uno cambiar a los 38? Claro que se puede. La vida es constante evolución. Naces, creces, te dicen que deben gustarte los chicos, conoces a uno, te enamoras, follas con él, te casas, tienes una hija, empiezas a acostarte con otros hombres, ves a tu marido acostarse con otros hombres, te acuestas con otras parejas… Si esto no es evolución… Que venga Darwin y lo vea.

En fin, que me enrollo y se que vosotros habéis venido por el relato. Que picarones que sois 😜

Pues resulta que hace unos meses conocimos a una chica. Si, una chica. Y si, bisexual. Y si, a Afri la molaba un huevo.

La llamaremos Andrea. Para que pongáis una imagen en vuestra pervertida mente, ella medirá 1,68 más o menos, pelo corto y rizado. Negro como el azabache. Sus ojos eran marrones, pero de un marrón intenso. Una mujer con unas curvas muy definidas. Pechos grandes, y un culo donde poder perderse en él todo el día. Su tez era blanca, fina y suave. Con piercing en la lengua y dos aros en la oreja izquierda.

A Andrea la conocimos por una app de citas, como está de moda ahora. Comenzamos a charlar y vimos que buscábamos cosas similares así que decidimos conocernos. Habíamos quedado para pasar el día en la playa. Tarde, eso si. Salía de trabajar a las 6 de una pequeña oficina de Torrelavega. Quedamos en la fuente de agua que hay a la entrada de la playa de Liencres. Venía con un bañador negro y su pareo verde lima. Al hombro un bolso gigante con el dibujo de una sandía. Al saludarnos, nos dio dos besos a cada uno. Que rico olía! Olía a crema de sol. Me encanta ese olor. Huele a verano. Nosotros no conocemos bien el lugar, así que la seguimos hasta una zona de dunas.

No andamos muy lejos hasta el lugar donde plantamos todos los bártulos. Afri y Andrea se sentaron juntas, porque si, llevamos sillas a la playa, somos personas mayores ya, y yo al lado de Afri. Afri sacó su crema solar y al pedirme que se lo diera, Andrea rápidamente la cortó y la pidió si se lo podía dar ella. Decía que la gustaba el olor de la crema.

Andrea cogió el bote de crema y echó un buen chorretón sobre los hombros de Afri. Fue extendiendoselo por toda la espalda, brazos… clavículas… pecho… y apartándola ligeramente los tirantes del bañador, para poder acceder mejor a la zona del escote, fue recorriendo con sus manos los pechos de Afri con movimientos muy suaves, livianos, rozando de vez en cuando con su dedo meñique sus pezones, mientras le dedicaba a Afri una sonrisa pícara.

Tras esta increíble y morbosa escena, y para mí sorpresa, Andrea volvió a coger el bote de crema, y se dirigió a mí:

— Luis, me echas un poco de crema en las piernas, porfa?

Me sorprendió. Pensé que estaría más interesada en que lo hicieran las manos de Afri.

— Claro. Respondí.

La eché la crema en las piernas y se lo fui extendiendo por los muslos, las rodillas… los gemelos e incluso por los pies.

— Oye, te importa darme un poco más por la zona interna de los muslos? Siempre me quemo ahí. Me dijo.

Afri se reía de verme la cara de sorpresa. Por esa picardía que desbordaba Andrea.

Sin articular palabras, pero ya despertando del shock inicial, me unto más crema en las manos y empiezo a echarse la desde la parte interior de la rodilla, deslizando las manos cada vez más y más arriba. Al llegar a la ingle, me atrevo a acariciar su coño a través del bañador.

— Creo que te has perdido, eso no es el interior de los muslos.

Dice Andrea, con una media sonrisa dibujada en la cara.

— Déjame la mano, que te ayudo a buscar mejor.

Con una de sus manos veo que se aparta la zona baja de su bañador, y con la otra coge mi mano y se la lleva a su coño totalmente despejado y accesible. Entre mis yemas de los dedos noto cada vez más su humedad hasta que un gemido de placer sale de su boca, llevando su cabeza al cielo.

Afri vio su oportunidad. Se acercó a Andrea y empezó a besarle y morderle ese cuello que había quedado al descubierto. Su lengua recorría su oreja, la nuca, y Andrea se retorcía y gemía de placer.

— Afri, quiero ver cómo se la comes a tu marido.

Dijo Andrea, mientras nos separaba de ella drásticamente.

Andrea me bajó el bañador. Mi erección era más que obvia. Me cogió la polla con una mano, y mientras me masturbaba, con la otra ayudaba a Afri a acercarse hasta mi. Afri, a cuatro patas, empezó a comérmela increíble.

Mientras Afri estaba entretenida conmigo, Andrea se centró en apartar el bañador de Afri y empezó a estimularla el clítoris. Entre los lametones de Afri, y el chasqueo de la humedad que provocaba Andrea en Afri con sus manos estaba que no podía más.

Afri, cada vez gemía más y más. Sus mejillas estaban cada vez más y más rojas. Andrea la manejaba como quería. Dos dedos dentro de ella, tres… Hasta que Afri explotó llenando toda la toalla de fluidos y retorciéndose y gimiendo de puro placer.

En ese momento Andrea apartó a Afri de mí. La cogió de la barbilla con sus dedos y la alzó la cara para plantarle un beso en la boca. Un beso húmedo, de los que escuchas las lenguas rozarse y jugar entre ellas. Mi cara era un poema, era la primera vez que Afri besaba a una mujer.

Afri apartó a Andrea. Con una sonrisa pícara dibujada en su boca, y aún resoplando del placer que la acababan de proporcionar. Afri me miró, me tiro en la arena, y le susurró algo al oído de Andrea. Ésta giró su cabeza a mirarme y me dedicó una sonrisa mientras se quitaba completamente el bañador.

Andrea se levantó y fue directa hacia mi. Totalmente levantada, y yo tumbado, situó su coño sobre mi cara y se sentó sobre mi. Empecé a lamerselo muy despacio, jugando mi lengua con la entrada de su vagina. Luego ésta recorrió tooodos sus labios interiores hasta llegar y descubrir su clítoris. Dio un pequeño respingo, y soltando un gemido que raro fue que no lo escucharán en otra parte de la playa. Con una de sus manos me agarraba del pelo, y con la otra se apoyaba en la arena para no perder el equilibrio.

Aprovechándose de la situación, pude ver cómo Afri se situaba frente a Andrea y la empezó a besar intensamente aprovechándose que no podía apartar sus manos para no perder el equilibrio. Tras unos minutos de besos húmedos y que una lengua no parase de jugar con cada rincón de su coño, Andrea explotó sobre mi cara, llenándomela completamente de sus fluidos. Fluidos que caían lentamente por la comisura de mi boca y estaban desbordando sobre mi cuello y pecho. La tuvimos que sujetar entre Afri y yo para que no se cayera al suelo por los espasmos que recorrieron su cuerpo.

Una vez recuperada, tras unos minutos de apaciguamiento, Andrea susurró algo a Afri.

— Es tooooodo tuyo

Dijo Afri en voz alta. Un pequeño escalofrío recorrió mi espalda.

Andrea me sentó en la silla y empezó a hacerme una mamada. Me agarró los huevos con una de sus manos y no paraba de jugar con ellos mientras sentía como introducía mi polla hasta la campanilla. Estaba a mil después de todo lo vivido ese día. No pude aguantar mucho más.

— Andrea, me voy a ir. No aguanto más.

Y lejos de apartarse, Andrea alzó su mirada, cruzándose con la mía, y en ese momento dibujó una sonrisa en sus ojos que provocó que no pudiera contenerme más. Exploté dentro de su boca. Ella seguía y seguía comiéndomela. A pesar de haberlo echado todo de mi ella seguía exprimiendola más y más hasta acabar totalmente exhausto.

Andrea se incorporó, giró la cabeza buscando la mirada cómplice de Afri, se volvió a mirarme a mí, y me plantó un beso en la boca.

Aún con la sorpresa de todas las nuevas experiencias vividas en el cuerpo, y ya completamente vestidos de nuevo por todo lo que pueden vestir unos bañadores, nos acercamos los 3 a darnos un chapuzón en aguas del Cantábrico para rebajar el calentón.

Cúmulo de experiencias en Vera

Este verano, como ya sabréis, lo hemos pasado en Vera (Almería). Hemos estado una semanita, la última de Junio rodeados de sol, calor, agua, toallas, palmeras… en fin, unas vacaciones en condiciones.

Si habéis leído alguna vez nuestro blog ya sabréis que para este viaje buscábamos ampliar experiencias. África y yo nos quedamos con las ganas, dos años atrás, de catar rabo ajeno, y que rabo propio supiese lo que ser catada por una boca masculina.

Ese era el objetivo de este año, encontrar chico que se atreviese a jugar con los dos. Y meses antes de llegar a Vera contactamos un con un chico de AdultFriendFinder que, aparentemente, tenía todo lo que buscábamos en esa tercera persona, pero finalmente, resultó rana. Sabía las fechas en las que íbamos y cuando llegamos, le avisamos de ello, pero desde ese momento, dejamos de tener contacto con él. ¿por que? quien sabe. Le hemos pedido explicaciones, pero como buen cobarde que es, no da la cara y no contesta a los mensajes que le mandamos.

Dejando el mal café que me produce recordar esto, buscamos un plan B, y aparentemente lo encontramos, el tipo dio la cara por la cam… hablamos con él y parecía simpático… tenia buena pinta. Pero nada, oye que tenemos la negra y nos volvieron a dar plantón el día que quedamos.

Por suerte, teníamos un plan C. La verdad, le teníamos medio descartado porque tenia pareja, y ella no sabía nada de esto. Pero el chico hablaba muy bien, era super educado, y no dejó de decirnos que el cumplía, que si quedábamos, el iba a estar alli. Quedamos con él, y oye, que apareció.

Era un chico alto, moreno, cuerpo fibrado y 20 cm de dotación. Nos avisó que él a mi no me la quería comer. Era su primera vez con una pareja y no se atrevía. Después de dos plantones, estábamos como para ser quisquillosos. 

Como en veces anteriores empezó siendo nuestro voyeur. Se apoyó en la puerta mientras nos miraba a África y a mi hacer cosillas 

Me puse detrás de África sentados en la cama mientras la comía la nuca… cuando su respiración empezó a sonar más fuerte mi mano se deslizó sobre sus pechos, agarrándoselos bien fuerte. Luego bajaron sobre su clítoris, frotándolo bien suavecito… y bueno, la cosa continuó ella dándose la vuelta, quitándome los pantalones y, agarrándome el rabo bien fuerte, empezó a comérmela de forma espectacular.

¿Se me olvidó decir que ella estaba vestida con un corset de color negro que la resaltan sobremanera los pechos? increible.

Mirábamos al chico, y le preguntamos si le gustaba lo que veía. Solo afirmaba con la cabeza, con cara de gustarle realmente lo que estaba viendo. Le pedimos que se desnudase, y empezó a quitarse la ropa mientras nosotros seguíamos a lo nuestros.

Tumbé a África en la cama, boca arriba, con el corset ya por los suelos. Me situé entre sus piernas y empecé a lamer el nectar que empezaba a brotar. No tardó África en empezar a gemir, y de reojo mirábamos al otro chico y como le empezaba a crecer poco a poco su rabo.

Le invitamos a unirse a nosotros. Se situó al borde de la cama y África empezó a comérsela. Le agarró fuerte el rabo y se lo empezó a lamer de arriba a abajo. Yo mientras estaba detrás de ella, seguía comiéndoselo y notaba como eso cada vez estaba mas y mas mojado.

Seguimos un rato mas así, el amigo parecía que estaba disfrutando. En un momento dado nos pusimos los dos a la par y mientras ella estaba sentada en el borde de la cama, nos la comía a los dos a la vez… se la comía a uno mientras masturbaba a otro… y viceversa.

Volvimos a cambiar. Él se sentó boca arriba en la cama mientras África no dejaba de chupársela. Le agarraba bien fuerte los huevos mientras se los metía en la boca. Mientras, yo me situaba detrás de ella y aproveché a metérsela muy muy lentamente, como a ella le gusta. Entró solo de lo mojado que estaba. Poco a poco subía de intensidad, el otro chico miraba la escena desde su posición privilegiada mientras miraba al techo de placer gracias a Áfri. Ella aprovechaba mis envestidas para moverse adelante y atrás mientras seguía con la polla de nuestro amigo en la boca.

Decidimos que ya era hora de que yo probase carne ajena. Afri le preguntó si se atrevía a que yo le tocase, a lo que no puso objeción alguna. Me puse junto a Áfri, que seguía con el rabo de nuestro amigo entre las manos. El seguía tumbado boca arriba. Me lo cedió y me lo metí poco a poco en la boca. Estaba algo blanda, a lo que empecé a masturbarle mientras se la ofrecía nuevamente a Áfri. Ella empezó a lamérsela y yo junto a ella. Aquello estaba cada vez mas duro, la agarré fuerte y me la metí entera en la boca. Fue una sensación extraña, era la primera vez que lo hacía, pero me gustó el morbo que generó. Miraba a Áfri y estaba disfrutando viendo el espectáculo mientras se masturbaba. Seguí lamiendole la polla, de arriba a abajo, cogiéndole los huevos, como me gusta que me lo hagan a mi, hasta que en un momento, mientras solo le estaba masturbando, avisó que se iba a correr. Se la seguí agarrando bien fuerte hasta que se corrió en mi mano. 

Dejamos que descansara un poco. Ahora estaba yo en su situación, tumbado boca arriba mientras Áfri me la comía y nuestro amigo ahora estaba detrás de ella, chupándola de arriba a abajo.Cada vez que levantaba la vista y me miraba a los ojos me ponía a mil. Cuando se recuperó nuestro amigo, se puso el preservativo y empezó a clavar sus 20 cm en Áfri mientras ella seguía teniendo mi polla en sus manos. Se la seguía clavando, una y otra vez, hasta que él, sin decirle nada, se inclino hacia delante, y con su mano, agarró mi rabo y empezó a masturbarme. Como es normal, tenía más fuerza que Áfri, y me la cogió bien fuerte hasta que ya no pude más, y solté una de las corridas mas placenteras que recuerdo.

Quedaba Áfri por terminar. El chico no podía más y yo acababa de correrme así que decidí usar un juguete. Un consolador con vibración y estimulación de clitoris que la vuelve loca. Rápidamente se lo metí. Lo tenía super abierto y mojado, entró sin ningún problema y puse el estimulador en el punto que se que la encanta. Se retorcía de placer hasta que no pudo más, y el gemido de placer que soltó lo debió escuchar media urbanización.

Al acabar, todos bebimos algo. Fueron cerca de 2 horas de puro placer, morbo y excitación constante. Nos despedimos todos y quedamos que para otro año… pues podríamos repetir.

Al día siguiente, y a través de la red social del pajarito, conocimos a una pareja de Almería. Estuvimos hablando, y aunque no buscábamos nada con parejas, decidimos quedar para conocer a alguien mas del mundillo. Tras una primera toma de contacto a través de los mensajes y un juego que nos inventamos para darnos pistas de como reconocernos, quedamos con ellos.

Quedamos en Lua Puerto Rey, un restaurante muy chulo de Vera. Y tras una cena divertidísima, y compartir una copa los 4 en un local de allí cerca, Áfri y yo concluimos que conocer a esta pareja, convirtió una buenas vacaciones, en quizá las mejores vacaciones que hemos pasado juntos desde que nos casamos. Chicos, si leéis esto, gracias por hablarnos aquel día. Que sepáis que sois geniales, nos lo pasamos super bien, y que sin duda, si volvemos a Vera o a Almería, quedar de nuevo con vosotros será parada obligada.

Para concluir, y como habéis podido comprobar, estas vacaciones fueron un total cúmulo de experiencias y de emociones. Empezaron muy mal, con absoluta desilusión porque veíamos que nos quedábamos otro año «en blanco», pero que finalmente se convirtieron en una de las mejores vacaciones en pareja que hemos tenido, y que ojalá, podamos, al menos, repetirlas otra vez.

Vacaciones en Denia. Verano 2016

Finalmente conseguimos quedar con un chico de 30 años. Era de Elche. Moreno, fibrado, ojos marrones, con perilla, bien depilado y un chico, la verdad, que encantador.

Inicialmente quedamos con él para que fuese nuestro vouyeur, aunque le comentamos que era probable que le dejáramos participar con nosotros dos, como al final fue.

Se presentó en casa muy nervioso, era su primera vez en esa situación, nosotros tampoco teníamos mucha más experiencia la verdad, por lo que también nosotros estábamos nerviosos pensando en lo que podría pasar. Después de estar hablando con él un rato, de todo un poco, nos fuimos a la habitación.

Ya allí, nos pusimos a besarnos, a tocarnos suavemente y mi marido descubrió el corset que habíamos comprado pocos días antes. Nuestro amigo exclamo un «vaya! pero que buena estás. ¿No te quejaras eh? (Refiriéndose a mi marido).

Seguimos besándonos y tocándonos hasta que mi marido me quitó el corset y me lanzo a la cama boca arriba, se puso entre mis piernas y enseguida empecé a notar su lengua. Me encanta!

Después de un rato y con nuestro acompañante sin ropa y totalmente empalmado y masturbándose viendo nuestro espectáculo, me puse a la orilla de la cama, sentada, y se la empecé a comer a mi marido. Estaba super empalmado. Le empece a comer los huevos y a estrujárselos. como a él le gusta.

Después, mi marido me tapo los ojos con un antifaz e invitó a nuestro acompañante a participar. Me encontré enseguida con una poya en la boca y una lengua en mi coño. Estaba a mil!.

Mi marido al rato me quito el antifaz y se puso boca arriba. Quería que me sentara en su cara para comerme el coño. Esa postura es mortal para mi. Nuestro acompañante también se unió, y empezó a masturbar a mi marido. Era algo que habíamos hablado, aunque nunca lo habíamos probado, nos pareció super excitante.

Después de idas y venidas varias, vi como mi marido y nuestro acompañante se masturbaban mutuamente. Que pasada! estaba excitadísima. No podía dejar de mirarles hasta que no pude mas y me metí sus poyas en la boca.

Mi marido me puso a 4 patas y empezó a penetrarme. Estaba durisima!. yo de mientras se la comía al otro chico que no paraba de gemir. La tenia muy grande, más grande que la de mi marido, pero mi niño sabe como me gusta y me estaba volviendo totalmente loca.

Pasaron cerca de 2 horas y por fin mis hombres se fueron. Yo me fui un rato antes. como para no!

Nos despedimos de él, nos había hecho disfrutar mucho a los dos. Mi marido me comentó cuando se fue que se había quedado con las ganas de probar a comérsela él al otro chico. Le comenté que era bobo, que no tenia que haberse quedado con las ganas (Me hubiese puesto burrísima ver esa escena), así que lo dejamos como pendiente para el año que viene.

Con esto queremos mostrar un poco uno de los días mas ardientes que pasamos este verano en Denia, y si es posible, poder repetirlo.
Tenéis un año para contactarnos! no hay excusas!