La astronauta, el duende, la osa y el Playmobil

Y con este título sería lógico y normal pensar «que cojones me va a contar este» con cierto sentido, y no os quito la razón, yo pensaría lo mismo, pero os aseguro que hay un sentido, y una historia detrás.

Y… ¿Como empieza una historia cuyos protagonistas son los que menciono en el título? Pues como muchas de nuestras historias; en una página de contactos.

Hace poco leí por «X» una publicación de alguien que no recuerdo, que hacía una lista con apps para citas y las valoraba. Algunas ya las había usado… Y meh… pero había una que no había escuchado nunca, me animé, la descargué, hice un perfil y me puse a investigar. El sistema era sencillo: app tipo Tinder que vas pasando perfiles y si ambos perfiles hacen match, puedes empezar a hablar. Al ir según la ubicación, al poco me apareció un perfil que me llamó la atención. Perfil de pareja de nuestra edad, de cerquita nuestra, una descripción que encajaba con nosotros… Pero la foto era falsa. Se notaba que era de catálogo. Y estuve tentado inicialmente en rechazarlos pero me dije… Vamos a darle a este perfil una oportunidad y ahí que le di al corazoncito. No recuerdo ahora quién le dió primero, si ellos o nosotros, pero bueno, eso es lo de menos. La cuestión es que pronto empezamos a hablar.

Eran conversaciones amenas y preguntas típicas para conocernos más, y sobre nuestros gustos y preferencias. Y el misterio de la foto falsa se desvaneció pronto; era una pareja relativamente nueva, de muy cerca nuestro, y querían toda la discreción posible. Entendible. Pasaron un par de días y decidimos que podría ser buena idea conocernos en persona, charlar, compartir experiencias y quitar miedos e inseguridades.

Y… Llegó el día. Quedamos en un bar a tomar algo. Nosotros llegamos primero y nos sentamos en la terraza. Esperamos unos minutos y ahí aparecieron la astronauta y el duende (les voy a llamar así todo el tiempo, más adelante lo entenderéis). El duende era un chico joven, delgado y más o menos de mi estatura. La astronauta era una mujer jovencita, bajita, que lo primero que me llamó la atención fueron sus ojos de gata y su pelo largo y rizado. Nos miramos los 4 como diciendo… «Sois vosotros?» Hasta que la dije… «Si, puede que seamos nosotros», nos reímos y tras los besos y presentaciones de cortesía, se sentaron en la mesa con nosotros.

Estuvimos hora y media o dos horas charlando sin parar. Se nos fue el tiempo volando. Una charla amena que desembocó en un… «Os apetece veniros a nuestra casa?» – dije. Y aceptaron.

Ya en casa pedimos algo de cenar y durante la cena les enseñamos un juego de mesa. Pero… Un juego de mesa de estos…. Para entrar en calor… ¿Me entendéis, verdad? Al terminar de cenar, recogimos todo y lo puse sobre las mesa. El juego es similar a La Oca, pero con un toque picantito. Llega el turno de escoger las figuras que estarán en el tablero escogiendo las pruebas a realizar: Afri escogió la figurita de un osito, la chica de la otra pareja un astronauta, el chico una figurita que parecía un pequeño duende de color verde, y yo un Playmobil con la peluca rubia.

Y empieza la partida… La osito lanza primero… Y le toca prenda. Se quita la camisa que llevaba, dejando al descubierto un sujetador rosa chillón. Es el turno de la astronauta… Y también le toca prenda. Decide igualarse con la osito, y descubrir un sujetador de color celeste.  El duende cae en una casilla interesante «Muerde eróticamente el cuello a quien quieras», y sabiamente elige hacérselo a su pareja. El juego va subiendo de temperatura después de caer en casillas como «todos os quedáis desnudos» … «Acaricia una polla por encima de la ropa interior» … «Todos os masturbais durante 15 segundos» o… «Te tapas los ojos, y todos te tocan donde ellos quieran» hasta como en todos los juegos… Caes en una casilla que lo cambia todo, para todos los participantes.

El Playmobil rubio cae en la casilla «Elige a una chica. Ella manda». La astronauta es la chica elegida, y ésta decide que vayamos los 4 al sofá. Coge a Afri de la mano y se la sienta a su lado mientras ordena con la mirada que los chicos se arrodillen frente a ellas. Intercambiados de pareja, los chicos nos situamos en posición.

Con mi cabeza entera entre sus piernas, la astronauta levantó una de sus manos para situarla en mi nuca, presionándola contra ella. Consiguiendo respirar a duras penas, mi lengua pasaba por cada rincón de su sexo. Escuchaba gemir a las dos, y eso me encendía cada vez más. Introduje dos de mis dedos dentro de ella mientras seguía lamiéndola de arriba a abajo. No podía parar quieta, se retorcía como una lagartija. Mis dedos entraban y salían una y otra vez de ella y sus fluidos empezaban a caer sobre el sofá. Pasaron varios minutos hasta que llegamos a un punto que no pudimos más y decidimos continuar todos en nuestra habitación.

Afri se sentó en la orilla de la cama, justo en frente del duende. Le cogió la polla con su mano derecha y se la acercó a la boca. Apretando con fuerza sobre la base con dos de sus dedos, empezó a pasar su lengua lentamente por el capullo dibujando «eses» por todo el tronco hasta que se la empezó a meter poco a poco entera en la boca. El duende entornaba los ojos y levantaba la cabeza en señal de que le gustaba lo que le estaba pasando, mientras le marcaba el ritmo a Afri agarrándola de su pequeña coleta.

Mientras escuchaba alguna que otra arcada de fondo, yo tenía ante mi a una astronauta abierta de piernas, mirándome fijamente a los ojos. Mientras llevo mi mano hacia su nuca, rozo toda la palma en su mejilla y acerco mi cara hasta su cuello. La tiro ligeramente del pelo hacia abajo descubriendola el cuello. Le beso y muerdo sutilmente mientras con mi mano izquierda acaricio uno de sus muslos. Sigo bajando mi cabeza, mantenido su cabeza inclinada, y la lamo todo el pecho de arriba a abajo. Mis manos pasan sobre sus pechos, que las ocupaban completamente, pero dejando los pezones entre mis dedos, estrujándolos una y otra vez. Me los meto en la boca mientras mi lengua juega con ellos, llenándolos de saliva a la vez que levanto la mirada buscando la suya. Sigo bajando mientras mantenemos la mirada fija el uno en el otro, beso su ombligo… Y sigo bajando hasta su sexo totalmente depilado. Me agarra muy fuerte del pelo, colocando mi boca sobre su coño y presionándola contra él, como hizo mientras estábamos en el sofá. Mi lengua juega con su clítoris al ritmo que me va marcando hasta que tras soltar un gemido que seguramente se escuchó desde la calle. Acto seguido me separó de ella, y me tumbó boca arriba en la cama de un empujón. Se levanta y se sienta encima de mi polla cabalgando como una amazona, apoyando sus manos sobre mi cuello haciendo incluso que me faltase por momentos la respiración.

El tiempo pasaba, los cuerpos de todos se entrelazaban unos con otros. Todos estábamos con todos, no existían límites, era morbo y disfrute puro. En un momento dado, le susurro a la astronauta al oído… «Ven, siéntate en mi cara». Me tumbo y coloca su coño sobre mi boca y empiezo a recorrerlo con mi lengua lentamente. Noto que  una mano fuerte me sujeta la polla, era el duende haciéndome una paja mientras me comía el coño de su pareja. Se la mete en su boca y siento como su lengua juega con ella. La tenía durísima en ese momento, y debió de verlo ya que aprovechándose de esto me puso un preservativo y se sentó encima de ella. En ese momento, con un coño en la boca, y un culo follandome la polla, la cosa se puso aún mejor. Afri al ver la situación se situó frente a la astronauta y pude ver como con una de sus manos jugaba con los pechos de la chica, y con la otra buscaba un hueco entre mi boca y su clítoris para acariciarlo. Los pezones de la astronauta parecían que se saldrían de órbita en cualquier momento. Afri puso su cabeza entre las tetas de la chica, y la comía los pezones como un animal hambriento. Su lengua siguió recorriendo el cuerpo agitado de la astronauta hasta que por fin nuestras lenguas se juntaron en un coño lleno de una mezcla de fluidos y saliva que empapaban mi cara.

La excitación de los 4 se notaba en cada jadeo, en cada movimiento, en cada postura y en cada mirada. Afri se consiguió correr gracias a la boca de la astronauta. Yo acabé corriéndome dentro de un duende que le tenía a 4 patas sobre las cama. El duende de pie sobre la alfombra terminó con toda su leche en la boca de su pareja. Y la astronauta… Aún con semen en la comisura de los labios, de rodillas en el suelo y el rímel de los ojos totalmente difuminado… acabó empapando toda la alfombra debajo de ella.

Nuestra primera vez…

… Encamados con una pareja. Si, he dicho «encamados» porque escribir «follando» nada más empezar me parecía empezar demasiado fuerte, y subir el listón a partir de ahí sería complicado.

Encamados, si, pero… os estoy contando el final, y lo que vosotros queréis, pillines, es saber cómo empieza y como se llega a esa situación, ¿verdad? … Como si os conociera de toda la vida, ¡vamos!.

Pues… X, esta bendita red social, odiada y aclamada a partes iguales, esa vez cumplió bien su función y nos permitió conocer a una pareja maravillosa; les llamaremos Gloria y Guillermo.

Empezamos… como empiezan muchas historias… Que si tú publicas y yo te doy like… Que si yo público y me haces un comentario… Que te respondo de forma picarona… Y una cosa lleva a la otra… Y DM al canto. Hablando con ellos nos dimos cuenta que encajabamos muy bien. Tanto en las bromas con picaresca como en los gustos de los 4. Y nada, en menos de lo que se tarda en comerse una aceituna rellena de anchoas ya estábamos buscando un hotelito para hacerles una visita.

En el viaje hablabamos entre nosotros de los nerviosos que estábamos, de las cosas que podríamos o no hacer, de los límites que nos poníamos en diferentes situaciones… Y entre pensamiento y pensamiento… Algún suspiro de excitación surgía…

Llegamos a Burgos, nos pusimos lo más guapos que pudimos en el hotel y nos fuimos a cenar con ellos. Todo fue genial. Bromas.. gustos… Todo encajó a la perfección. Les propusimos ir a nuestro hotel… Y aceptaron.

Ya en la habitación nos empezamos a desnudar y empezamos cada uno con nuestra respectiva pareja, pero los 4 sobre la misma cama. Recuerdo estar junto a la cama de pie, Afri sentada en el borde metiéndose mi polla en la boca. Me agarraba fuerte el culo con sus manos mientras marcaba un ritmo no muy rápido… pero constante. A nuestro lado, Gloria estaba acostada en la cama, pies apoyados en el colchon y las rodillas arriba, insinuando, empezó a tocarse suavemente mientras Guillermo situaba su cabeza entre las piernas de Gloria.

Esas piernas se cerraron, dejando atrapada la cabeza de su marido entre ellas, seguro que la dejaba mover lo justo… y necesario… Su lengua lo debía estar haciendo maravillosamente por los gemidos que se empezaron a escuchar al lado nuestra. Mientras… nosotros seguíamos a lo nuestro, mis manos se posaban en la nuca de Afri, haciéndola sentir que necesitaba tener mi polla entera dentro de su garganta, y así lo hizo una y otra vez.

No paso mucho tiempo hasta que Afri se levantó, me dio un beso mientras me masturbaba con su mano, y me tiro sobre la cama de un empujón para continuar con la mamada. Está vez era una de esas leeeentas, notaba cada pasada de su lengua y la saliva escurrirse por mis huevos. Mire a mí derecha y Gloria seguía gimiendo y retorciéndose de placer. Guillermo no había sacado su cabeza de entre las piernas de su mujer en ningún momento. Yo estaba excitadísimo, y empecé a estrujar las tetas de Gloria mientras Afri seguía pasando su lengua por cada centimetro de mi polla.

Continuamos así varios minutos, hasta que vi a Guillermo coger un poco de aire. Le pedí que subiera donde mi, y aproveché para empezar a masturbarme. Tenía la polla durísima… Con mi pulgar empecé a jugar con su puntita mientras con los otros dedos hacia fuerza mientras le masturbaba. Su mujer se puso debajo de él y prácticamente delante de mi cara, mientras yo seguía masturbándome, le empezó a comer los huevos. Esa lengua jugaba con ellos como quería.

No paso mucho tiempo hasta que Afri decidió probar también la polla de Guillermo. Yo aproveché y decidí ir a probar aquello que Guillermo no quería dejar por nada del mundo… Así que nos encontramos con Afri de rodillas sobre la cama, chupándole la polla a Guillermo, y yo entre las piernas de Gloria.

Y con razón no quería dejarlo. El coño que estaba a punto de comerme tenía una pinta súper apetitosa. Rosadito… Depiladito… Y muy húmedo! Justo antes de empezar Gloria me advierte que suele mojar mucho… Y yo más que encantado! Pensaba para mí. Gloria me cogió la cabeza con fuerza y la estrujó la cara contra ella. Ese coño estaba buenísimo! Pensé yo… La escuchaba gemir… Y más excitado me ponía si cabe… Seguía apretando mi cabeza contra ella, sin apenas espacio para respirar, hasta que sentí como empezaba a brotar sus fluidos sobre mi cara, empapando tanto a mí… como a la cama.

Tras un rato jugando con Gloria, pensé que era buen momento para hacerlo ahora con Guillermo. Afri y yo nos intercambiamos. Afri no lo dudó… Y metió el hocico como cerdo buscando trufas… El sonido que hacían era puro morbo. Y yo… Pues más que entretenido con la polla de Guillermo, metiéndomela una y otra vez lo más al fondo que podia.

Os podéis imaginar el resto. Calor… Sudor flujos corporales… Que llenaron una pequeña habitación de hotel en Burgos y la cajita de experiencias que llevamos encima.

Fin