Vacaciones en Denia. Verano 2016

Finalmente conseguimos quedar con un chico de 30 años. Era de Elche. Moreno, fibrado, ojos marrones, con perilla, bien depilado y un chico, la verdad, que encantador.

Inicialmente quedamos con él para que fuese nuestro vouyeur, aunque le comentamos que era probable que le dejáramos participar con nosotros dos, como al final fue.

Se presentó en casa muy nervioso, era su primera vez en esa situación, nosotros tampoco teníamos mucha más experiencia la verdad, por lo que también nosotros estábamos nerviosos pensando en lo que podría pasar. Después de estar hablando con él un rato, de todo un poco, nos fuimos a la habitación.

Ya allí, nos pusimos a besarnos, a tocarnos suavemente y mi marido descubrió el corset que habíamos comprado pocos días antes. Nuestro amigo exclamo un «vaya! pero que buena estás. ¿No te quejaras eh? (Refiriéndose a mi marido).

Seguimos besándonos y tocándonos hasta que mi marido me quitó el corset y me lanzo a la cama boca arriba, se puso entre mis piernas y enseguida empecé a notar su lengua. Me encanta!

Después de un rato y con nuestro acompañante sin ropa y totalmente empalmado y masturbándose viendo nuestro espectáculo, me puse a la orilla de la cama, sentada, y se la empecé a comer a mi marido. Estaba super empalmado. Le empece a comer los huevos y a estrujárselos. como a él le gusta.

Después, mi marido me tapo los ojos con un antifaz e invitó a nuestro acompañante a participar. Me encontré enseguida con una poya en la boca y una lengua en mi coño. Estaba a mil!.

Mi marido al rato me quito el antifaz y se puso boca arriba. Quería que me sentara en su cara para comerme el coño. Esa postura es mortal para mi. Nuestro acompañante también se unió, y empezó a masturbar a mi marido. Era algo que habíamos hablado, aunque nunca lo habíamos probado, nos pareció super excitante.

Después de idas y venidas varias, vi como mi marido y nuestro acompañante se masturbaban mutuamente. Que pasada! estaba excitadísima. No podía dejar de mirarles hasta que no pude mas y me metí sus poyas en la boca.

Mi marido me puso a 4 patas y empezó a penetrarme. Estaba durisima!. yo de mientras se la comía al otro chico que no paraba de gemir. La tenia muy grande, más grande que la de mi marido, pero mi niño sabe como me gusta y me estaba volviendo totalmente loca.

Pasaron cerca de 2 horas y por fin mis hombres se fueron. Yo me fui un rato antes. como para no!

Nos despedimos de él, nos había hecho disfrutar mucho a los dos. Mi marido me comentó cuando se fue que se había quedado con las ganas de probar a comérsela él al otro chico. Le comenté que era bobo, que no tenia que haberse quedado con las ganas (Me hubiese puesto burrísima ver esa escena), así que lo dejamos como pendiente para el año que viene.

Con esto queremos mostrar un poco uno de los días mas ardientes que pasamos este verano en Denia, y si es posible, poder repetirlo.
Tenéis un año para contactarnos! no hay excusas!